Muy lejos desde el cielo, el trazador descendente ve la tierra como una superficie
perfectamente plana. A medida que se acerca del suelo, el campo eléctrico medio
aumenta. Cuando esta suficientemente cerca del suelo, 100 - 200 m de altitud, el
campo eléctrico puede alcanzar algunas centenas de kV / m.
El acercamiento de las líneas equipotenciales en la parte superior de los elementos
sobresalientes del suelo (torres, antenas, árboles…) provoca una amplificación local
del campo eléctrico. Este campo, que puede alcanzar valores del orden de algunas
centenas de kV/cm, largamente superior al límite de ionización del aire (30kV/cm),
provoca el cebado de uno o varios trazadores ascendentes. Puestos en las mismas
condiciones geométricas con respecto al trazador descendente (altura y distancia),
dos factores importantes intervienen en la competición entre los trazadores ascendentes:
El tiempo de cebado del trazador ascendente.
A igual velocidad de propagación, el trazador ascendente que haya cebado más rápido
eliminará por repulsión electrostática a sus rivales y alcanzará el trazador
descendente en primer lugar.
Energía necesaria para la propagación del trazador ascendente en el momento
de su propagación: durante esa propagación, el trazador ascendente toma la
parte esencial de la energía del campo eléctrico producido por el trazador
descendente.
Después de la unión de los dos trazadores, la nube se encuentra súbitamente conectada al suelo. Las cargas contenidas en la nube se precipitan en el canal así formado y provocan un arco eléctrico. Es el rayo.
En general, la primera descarga es seguida por varias descargas subsiguientes que toman el mismo camino. Aunque más débiles en intensidad, estas descargas pueden ser muy destructoras a causa de los efectos inducidos por tiempo de subida, que es muy brusco.
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