De la base de una nube en general cargada negativamente surge una predescarga
llamada trazador,
, débilmente luminosa y cuya progresión hacia el suelo se realiza por saltos
de algunas decenas de metros. Se trata en realidad de una sucesión de descargas
que vuelven a recorrer el camino ionizado por la precedente con paradas entre
ellas de 40 a 100 µs (Velocidad media de progresión del orden de 0,5 a 1m/µs).
Al acercarse al suelo, el extremo del
trazador
altamente cargado genera en su vertical un crecimiento importante del campo eléctrico
medio pudiendo alcanzar valores de 400 a 500 kV/m. Cuando se alcanza el límite máximo
de ionización del aire atmosférico (30kV/cm) sobre los puntos altos que constituyen
los puntos de preferencia de impacto del rayo (la cima de los árboles, las chimeneas,
los pararrayos,…) se crean
efluvios
. De manera local, estos efluvios se transforman en descargas ascendentes positivas
para valores de campo mayores. El efluvio que ofrezca las mejores características de
cebado o el que avance más rápidamente alcanzara al trazador descendente. La unión
eléctrica entre la nube de tormenta y el suelo está entonces perfectamente establecida
por un canal ionizado. Tiene lugar un aumento de las cargas del suelo (return stroke)
hacia la nube, tendiendo a neutralizar sus propias cargas. En un espacio de 0,2 a 1
segundo, pueden producirse varios arcos, su progresión entonces es continua y su
velocidad de propagación muy elevada.
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